Todavía justifican la violencia

Todavía justifican la violencia

Redacción Central | – Los Tiempos

En Cochabamba el 16 por ciento de los varones cree que a veces se justifica pegar a su compañera. Criterio que es lamentablemente compartido por el 10,3 por ciento de las mujeres, según las encuestas realizadas el último año en el departamento, por el Foro Regional, una iniciativa conjunta de Los Tiempos, Ciudadanía y el Ceres.

De los que justifican la violencia en la pareja, la mayor parte señala la “infidelidad” como una causal, en menor porcentaje se respalda cuando bebe, no cuida a los niños y sale sin avisar.

 El 47,4 por ciento de las personas cree que se justifica que los padres alguna vez den una paliza a sus hijos “si es para corregirlos”.

 Los resultados de estas encuestas, realizadas entre mayo de 20013 y septiembre de 2014 a nivel departamental y tres en el área metropolitana, confirman la alta prevalencia de la violencia física contra la mujer (38 por ciento de los hogares).

Lo más grave de los datos obtenidos por las encuestas, es que el 62,1 por ciento de las personas víctimas de violencia física no hizo nada al respecto y no denunció el hecho ante las autoridades competentes. Y peor aún, de los entrevistados más del 60 por ciento cree que las violaciones son provocadas por la forma de vestir o el comportamiento de las mujeres, es decir, se culpa a las víctimas de su propio sufrimiento.

 Además de ser notable esta alta proporción de personas que tienen ese criterio, llama la atención de que no se registren diferencias de acuerdo al nivel de educación de las personas. Los que tienen formación universitaria tienen una actitud muy parecida a los que tienen nivel primario solamente, lo que muestra también que el sistema educativo no contribuye a una formación adecuada en los temas relacionados con el respeto a las diferencias de género y a los derechos de las personas.

El 25 por ciento de los varones y el 28 por ciento de las mujeres creen que es mejor para la sociedad que las mujeres no participen de la vida económica o política del país y se queden a cuidar la casa y los niños. Estos datos muestran cuán extendida es todavía la cultura machista, no solamente entre los varones sino incluso con más fuerza entre las mujeres.

Delitos comunes

Las mujeres además de ser más vulnerables a la violencia dentro el hogar, también lo son de los delitos comunes: robos, robos agravados y agresiones.

El 27,2 por ciento de las mujeres fue víctima de un delito común en los últimos 12 meses, lo que muestra que el aumento de la inseguridad ciudadana afecta con rigor a este sector. Más de la mitad de esos delitos fue por robos y el 26 por ciento ocurrió dentro de su hogar.

Como consecuencia de la violencia y la inseguridad, más de la mitad de las mujeres ha limitado los lugares donde compra, ha limitado sus espacios de recreación o ha dejado de salir de noche, todo lo cual limita seriamente su libertad individual.

Salidas a la violencia

Consultados los encuestados sobre qué debería hacer la pareja cuando hay violencia en su hogar o se agarran a golpes, el 35,2 por ciento considera que deberían buscar consejo de afuera, de un sacerdote o un dirigente.

Sólo el 9,1 por ciento piensa que el hecho debiera ser denunciado a la Policía o a un juez, mientras que el 16,2 por ciento considera que es asunto privado de la pareja, en el que “hay que meterse” y un porcentaje casi próximo (12,7%) cree que deberían separarse.

No obstante, consultados sobre qué hacer frente a la violencia contra las mujeres, la mayoría señaló que debe partir del ejemplo en la casa y hacer campañas masivas (38 por ciento), sólo un 10 por ciento mencionó la mejora de las leyes.

Eliminación de la violencia

• El 25 de noviembre fue declarado Día Internacional de la No  Violencia hacia la mujer en el Primer Encuentro Feminista de Latinoamérica y del Caribe celebrado en Bogotá (Colombia) en julio de 1981.

• La fecha del 25 de noviembre se escogió para honrar a las hermanas Mirabal, tres activistas políticas de la República Dominicana que fueron brutalmente asesinadas en 1960 durante la dictadura de Rafael Trujillo (1930-1961).

• En 1993 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, en la que se definió la “violencia contra la mujer” como:
“Todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la prohibición arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o en la vida privada”

• En dicha Asamblea se reconoció que eran necesarios “una clara declaración de los derechos que se deben aplicar para asegurar la eliminación de toda violencia contra la mujer en todas sus formas, y un compromiso de los Estados y de la comunidad internacional en general para eliminar este mal”.

• El 17 de diciembre de 1999, la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. La propuesta para que se celebrara en esa fecha la realizó la República Dominicana, con el apoyo de 80 países.

• La ONU invitó a gobiernos, organizaciones internacionales y organizaciones no gubernamentales a organizar actividades dirigidas a sensibilizar al público respecto del problema en este día como una celebración internacional.

• Este año, la ONU lanzó la campaña “ÚNETE” para poner fin a la violencia contra las mujeres e invitó a pintar “tu mundo de naranja” durante esos 16 días para acabar con la violencia.

Vigilias y marchas

En Cochabamba, activistas por los derechos de la mujer, el Defensor del Pueblo, la Policía y universitarios marcharán hoy, por separado, para decirle “No” a la violencia hacia la mujer.

Por el Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer, hoy, la Defensoría del Pueblo en coordinación con otras instituciones marchará con una prenda roja exigiendo el respeto a las mujeres, la sensibilización de la población y la declaración de alerta en el departamento ante el aumento de casos de feminicidios.

La concentración será a las 8:30 en dos puntos: la avenida San Martín casi Uruguay y la plaza de Las Banderas para encontrarse en la plaza 14 de Septiembre.

Por su parte, los policías se concentrarán a las 10:30 en la plaza San Sebastián y marcharán hasta la plaza principal.

El Comité de Autodefensa contra la Violencia a la Mujer y los Niños y Niñas también llamó a una concentración a las 9:00 en la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) para marchar en contra de los feminicidios e infanticidios.

Organizaciones de mujeres realizaron anoche una vigilia en la plaza Colón para decir basta a la violencia.

ANÁLISIS

Roberto Laserna. Director del Ceres

“La dignidad comienza por casa”

La Ley 348 es conocida por su tipificación del feminicidio, la forma más extrema y grave de violencia contra la mujer. Sin embargo, es una norma mucho más amplia que busca garantizar “a las mujeres una vida libre de violencia”.

La ley define varias formas de violencia, desde el hecho de ocultar información sobre los ingresos o las compras familiares, hasta el trato verbal humillante, incluyendo por supuesto todas las formas de violencia física. De acuerdo a esta ley, todos son delitos y sus autores son delincuentes que deben recibir los castigos que correspondan, desde la detención hasta el resarcimiento de daños.

La ley es tan dura que presume la culpabilidad del varón cuando hay denuncias de la mujer o de los hijos, y obliga a jueces y fiscales a establecer de manera expedita medidas de protección para ellas.

La dureza de la norma debería ser suficiente para desalentar a los varones de cometer cualquier forma de violencia contra la mujer, sea patrimonial, psicológica, moral o física. Es cierto que los recursos para hacerla cumplir son escasos: no hay personal suficiente y los tribunales ya están sobrecargados de litigios. Es cierto también que hay una cultura en cierto modo tolerante hacia los violentos. Pero la baja probabilidad de que la denuncia prospere y llegue a la etapa de sentencia es compensada por  el rigor de las penas y la dureza de las normas. El violento puede pensar que tal vez no lo denuncien, pero debe saber que, si lo hacen, será severamente castigado.

Los datos recogidos en las encuestas del Foro Regional muestran que la proporción de mujeres que sufren violencia es inmensa, y comprueba que los hogares son, para muchas de ellas, también escenarios de sufrimiento y dolor. Eso no debe continuar.

La dignidad del ser humano y el respeto por su libertad individual, fundamentos de civilización y desarrollo, deben garantizarse, cultivarse y promoverse desde el seno mismo de los hogares.  Aunque es un desafío muy grande debemos reconocer que está al alcance de todos y cada uno de nosotros. Nos toca cultivar la no violencia y no callar cuando la conozcamos.

El artículo original lo puede leer aquí.